Cuando el acabado y el color transforman el juego en un icono del diseño

Date: 04/06/2026
Categorías: Coatings

RS Barcelona, empresa líder en el mundo de las mesas de juego como futbolines, mesas de ping-pong, billares y shuffleboards, ha transformado profundamente el papel de estos productos, elevándolos de simples objetos recreativos a auténticas piezas de diseño. Hoy sus creaciones están concebidas para integrarse en entornos de alto nivel como hoteles, residencias de lujo, oficinas y espacios hospitality. Para responder a estas exigencias cada vez más vinculadas al diseño y a la arquitectura, colabora desde hace más de 15 años con AkzoNobel, que suministra recubrimientos en polvo de altas prestaciones para aplicaciones arquitectónicas.

Jugar es uno de los gestos más antiguos y naturales del ser humano. Antes incluso de convertirse en una forma de entretenimiento, el juego ha sido una herramienta de aprendizaje, de relación y de descubrimiento. A través del juego desarrollamos creatividad, intuición, capacidad estratégica y espíritu de colaboración; derribamos barreras, suspendemos roles y nos conectamos con los demás de manera auténtica. No es casualidad que filósofos, pedagogos y neurocientíficos reconozcan en el juego un componente esencial de nuestro equilibrio emocional y social.

Con la edad adulta, sin embargo, el juego tiende a desaparecer de los espacios cotidianos, como si fuera una actividad destinada a la infancia o al tiempo libre. Y, sin embargo, su poder permanece intacto. Una partida de futbolín, un desafío de ping-pong o una pausa alrededor de un billar tienen la capacidad de cambiar el ritmo del día, estimular la mente, favorecer la socialización y generar nuevas ideas. En el hogar, en la oficina o en los espacios de hospitality, el juego se convierte así en un catalizador de energía positiva y de relaciones.

En los últimos años, esta nueva conciencia ha transformado profundamente el papel de las mesas de juego, que han pasado de ser simples objetos recreativos destinados al garaje o a espacios secundarios, a convertirse en elementos de mobiliario diseñados para ocupar el centro de los ambientes contemporáneos. Hoy en día, futbolines, mesas de ping-pong y billares son protagonistas de interiores sofisticados, perfectamente integrados en los códigos del diseño y la arquitectura.

Este cambio ha elevado la mesa de juego a la categoría de objeto de diseño y, en muchos casos, a auténtica pieza de lujo. Materiales nobles, precisión constructiva y una atención absoluta al detalle definen su valor estético y funcional. En este contexto, el acabado superficial adquiere un papel determinante: la calidad del recubrimiento no es solo una garantía de protección y durabilidad, sino uno de los elementos que aportan carácter, profundidad y singularidad al producto.

Es sobre esta misma visión que RS Barcelona (Barcelona) ha consolidado su identidad, transformando el juego en una experiencia estética y relacional capaz de aportar belleza, convivencia y bienestar en los espacios más inesperados. En este recorrido, la colaboración con AkzoNobel, que se extiende desde hace más de quince años, ha desempeñado un papel fundamental: los recubrimientos en polvo de la compañía contribuyen a realzar cada superficie, exaltando la pureza de las formas, la materialidad del metal y la elegancia del diseño.

Del trabajo del metal al arte del juego

La historia de RS Barcelona comienza en 1975, cuando Rafael Rodríguez Castillo funda un pequeño taller de transformación de chapa en Viladecans, a las afueras de Barcelona. Gracias a la calidad de su fabricación y a un profundo conocimiento del trabajo del metal, la empresa crece con el tiempo hasta convertirse en una realidad industrial estructurada. Con la incorporación de sus hijos, Rafael y Sergio, surge una nueva ambición: no limitarse a la producción para terceros, sino crear un objeto capaz de expresar plenamente la sensibilidad proyectual y el alma creativa de la familia.

“Trabajar para otros garantizaba estabilidad”, explica Maria Carrasco, Marketing Manager de RS Barcelona, “pero sentíamos el deseo de crear algo propio. Teníamos el know-how, la experiencia y la capacidad productiva; solo nos faltaba dar el paso para transformarlo en un proyecto que nos representara de verdad”.

La oportunidad surge de forma casi natural. Durante años, la empresa había fabricado componentes metálicos para mesas de juego y, a partir de esa experiencia, la familia Rodríguez Sevillano decide reinterpretar el futbolín tradicional con un enfoque completamente nuevo.

“El debut, sin embargo, no tuvo un éxito inmediato. Presentado en una feria dedicada al sector del entretenimiento, nuestro primer prototipo resultó demasiado sofisticado y costoso. Pero lo que para muchos habría sido un fracaso, para RS Barcelona se convirtió en un punto de inflexión estratégico. Nos dimos cuenta de que nuestro producto no pertenecía al mundo del juego tradicional. Para encontrar su espacio, debía hablar el lenguaje del diseño contemporáneo”, explica Carrasco.

Así nace el RS2, el futbolín que cambiaría para siempre la historia de RS Barcelona.

Elegante, esencial y cuidado hasta el último detalle, está diseñado para integrarse en los hogares y dialogar con el resto del mobiliario. “Nuestro objetivo era sacar las mesas de juego del garaje y convertirlas en protagonistas de los espacios habitados”, continúa Carrasco.

En los años siguientes, la empresa amplía progresivamente su universo creativo con mesas de ping-pong, billares, shuffleboard, barbacoas portátiles y piezas de mobiliario complementariasCada producto nace con la misma misión: integrar el juego en los espacios domésticos, laborales y de hospitality, creando entornos más dinámicos, inclusivos y relacionales. Paralelamente, RS Barcelona consolida su presencia internacional, especialmente en Estados Unidos, donde startups y grandes empresas de Silicon Valley adoptan sus productos como herramientas de bienestar y socialización en las oficinas.

Además de mesas de juego, RS Barcelona también desarrolla una colección de mobiliario, como los bancos inspirados en los históricos asientos de las áreas deportivas, concebidos para vivir plenamente la experiencia del juego y de la convivencia.
Además de mesas de juego, RS Barcelona también desarrolla una colección de mobiliario, como los bancos inspirados en los históricos asientos de las áreas deportivas, concebidos para vivir plenamente la experiencia del juego y de la convivencia. © RS Barcelona

Hoy, RS Barcelona se define como una marca especializada en el “arte del juego”, donde diseño, artesanía, innovación y bienestar se combinan para crear objetos capaces de mejorar la calidad de vida cotidiana.

El proceso de producción

La producción de RS Barcelona comienza con la llegada de la materia prima, principalmente acero y aluminio, que se somete a un exhaustivo control de calidad. En función del destino del componente y de las operaciones requeridas, el material se dirige a las distintas fases del proceso productivo, algunas de las cuales se externalizan a socios especializados. Operaciones como el corte láser, la cataforesis y el granallado de los componentes de acero inoxidable se realizan externamente, en proveedores seleccionados capaces de garantizar elevados estándares técnicos y cualitativos. Una vez finalizados estos procesos, todos los componentes regresan a la planta de Olesa de Montserrat, donde continúa el núcleo de la producción.

Dentro de la empresa se llevan a cabo las principales operaciones de fabricación, entre ellas punzonado, plegado y soldadura, procesos que permiten dar forma a las geometrías complejas que caracterizan los productos de RS Barcelona. Una vez completadas estas fases, los componentes se trasladan al área de pintura.

La decisión de internalizar el ciclo de acabado responde a una estrategia clara, basada en la necesidad de tener el máximo control no solo sobre la calidad, sino también sobre la productividad”, explica la Marketing Manager. “Externalizar la pintura a terceros no nos ofrecía la flexibilidad necesaria para gestionar pequeños lotes, cambios de color frecuentes y un alto nivel de personalización. Además, en productos destinados al segmento premium y luxury, la calidad del acabado superficial y la consistencia cromática deben ser absolutas”.

Acabados texturados y brillantes

Tras los diferentes procesos de fabricación y tratamientos superficiales previos, los componentes entran en el departamento de pintura. Allí se cuelgan manualmente en el puente grúa por los operarios y se trasladan a la cabina de lavado, donde — mediante productos químicos suministrados por Proquimia — se realiza una limpieza minuciosa para eliminar cualquier residuo superficial. A continuación, las piezas pasan al horno de secado y posteriormente se vuelven a mover hacia la cabina de pintura mediante el puente grúa.

Cuelgue manual en la línea de pintura.
Cuelgue manual en la línea de pintura. © ipcm
Detalle de los jugadores del futbolín.
Detalle de los jugadores del futbolín. © RS Barcelona
Los componentes en el interior de la cabina de pintura.
Los componentes en el interior de la cabina de pintura. © RS Barcelona

“La elección de aplicar los productos de pintura de forma manual, mediante equipos suministrados por Wagner, es fundamental para nosotros. Nuestros productos presentan geometrías complejas, cavidades y detalles estructurales que requieren un nivel de precisión muy elevado. Solo una intervención manual nos permite garantizar una cobertura uniforme, la ausencia de defectos superficiales y una calidad de color que un proceso automatizado a menudo no sería capaz de lograr”.

A continuación, se realiza la fase de polimerización en horno, seguida de la descarga manual, el ensamblaje, el control de calidad, el embalaje y finalmente el envío.

Tras la aplicación, los componentes se transportan mediante puente grúa hacia el horno de polimerización.
Tras la aplicación, los componentes se transportan mediante puente grúa hacia el horno de polimerización. © RS Barcelona
Los componentes pintados permanecen en la zona de descarga.
Los componentes pintados permanecen en la zona de descarga. © RS Barcelona

“RS Barcelona utiliza principalmente sistemas a base de poliéster en polvo para uso arquitectónico, diseñados para garantizar unas altas prestaciones incluso en condiciones de uso exterior. La mayoría de las colecciones de la empresa están concebidas para vivir entre interior y exterior, por lo que requieren acabados capaces de resistir con el tiempo a las agresiones ambientales, el desgaste y la variabilidad climática. Por este motivo, los sistemas empleados cumplen al menos con el estándar de calidad Qualicoat Clase 1 o superior”, afirma Nadia Garcia Criado, Sales Representative Powder Coatings de AkzoNobel.

La colaboración con AkzoNobel se enmarca en este contexto como una alianza estratégica en el desarrollo de acabados de altas prestaciones, capaces de combinar resistencia técnica y búsqueda estética. Con el tiempo, el enfoque de los acabados ha evolucionado de forma significativa: de superficies totalmente brillantes se ha pasado progresivamente a un uso cada vez más extendido de texturas mates y efectos matéricos.

Los acabados mates y texturados son hoy la opción predominante, especialmente para productos destinados también al exterior, porque ofrecen una mayor resistencia al desgaste y a los agentes atmosféricos, además de garantizar una percepción cromática más uniforme, reduciendo los reflejos y potenciando la pureza de las formas. El acabado brillo sigue utilizándose de forma selectiva para crear acentos de luz y aportar un nivel adicional de sofisticación a los productos. En la última edición del Salone del Mobile presentamos una nueva colección de taburetes con acabado brillo que tuvo una gran acogida”, comenta Carrasco.

El color como lenguaje del diseño

La paleta cromática de RS Barcelona comprende aproximadamente veintiún tonos, que van desde colores neutros y sofisticados —como blanco, negro y marfil— hasta matices más distintivos como Terracota, Nordic Green y Steel Blue. Junto a estos, también existen colores de alto impacto visual, los llamados “effect wow”, como el amarillo flúor, el naranja y los rojos intensos como el Traffic Red, pensados para aportar energía y carácter a los espacios.

Las tendencias cromáticas nacen principalmente del diálogo con el mundo del interiorismo y la arquitectura, pero también se interpretan a través de una mirada geográfica y cultural: algunos colores funcionan mejor en determinados mercados, mientras que otros se adaptan mejor a contextos hospitality o corporate”.

En cada proyecto, el color se convierte así en un elemento distintivo, capaz de transformar el futbolín en un verdadero acento de diseñoEn los últimos años, la importancia del color se ha visto aún más reforzada con la introducción del concepto monocromo, una solución de diseño que permite realizar todo el producto en una única tonalidad. Para hacerlo posible, RS Barcelona ha sustituido progresivamente algunos componentes anteriormente fabricados en HPL por elementos en aluminio pintado, logrando una continuidad cromática total y una estética aún más esencial y sofisticada.

“Con el concepto monocromo el color se ha convertido en el protagonista absoluto del producto”, explica Maria Carrasco. “La disponibilidad de una cabina de pintura interna nos ha permitido pintar directamente cada componente y dejar de depender del color del material de origen. Esto nos ha dado una mayor libertad de diseño y ha hecho posible una personalización aún más profunda”.

Componentes outdoor pintados con sistemas diseñados para garantizar resistencia y durabilidad a lo largo del tiempo.
Componentes outdoor pintados con sistemas diseñados para garantizar resistencia y durabilidad a lo largo del tiempo. © RS Barcelona

Sostenibilidad y prestaciones: el papel de las EPD y de los recubrimientos sin COV

Para completar este proceso de evolución tecnológica y estética, la colaboración con AkzoNobel ha sido clave. A lo largo de los años, la empresa ha acompañado a RS Barcelona no solo como proveedor de pinturas en polvo, sino como un verdadero socio técnico.

“Cuando decidimos internalizar la pintura, nos encontramos ante un mundo completamente nuevo”, explica Carrasco. “El equipo técnico de AkzoNobel nos acompañó paso a paso, nos aconsejó la tecnología de recubrimiento más adecuada para nuestra producción y nos ayudó a definir el proceso de acabado. Hoy podemos contar con acabados extremadamente eficientes y con una gama cromática que nos permite expresar al máximo nuestra visión de diseño”.

La colaboración también se extiende al ámbito de la sostenibilidad, cada vez más relevante en proyectos contract, hospitality y en realizaciones de gama alta. En estos contextos, arquitectos, interioristas y general contractors solicitan con mayor frecuencia documentación técnica y ambiental detallada sobre los materiales y componentes utilizados, para cumplir los requisitos de los principales protocolos de construcción sostenible y las políticas ESG de los clientes finales. “Nuestros futbolines y nuestros muebles no cuentan con una única certificación ambiental. Por eso debemos recopilar y proporcionar las declaraciones y certificados de todos los materiales y procesos implicados, incluidos los acabados. En este sentido, el apoyo de AkzoNobel es especialmente importante”.

Algunos de los recubrimientos en polvo suministrados por AkzoNobel cuentan con Declaraciones Ambientales de Producto (EPD), verificadas por entidades independientes que recogen de forma transparente el impacto medioambiental del recubrimiento a lo largo de todo su ciclo de vida, desde la extracción de materias primas hasta el final de su vida útil. Basadas en un Análisis de Ciclo de Vida conforme a las normas comparables, y para respaldar la documentación requerida en los proyectos más exigentes” concluye Nanet Tamayo Durango, Specification Sales Representative de AkzoNobel.

“Un beneficio adicional en términos ambientales proviene de la propia naturaleza de los recubrimientos en polvo utilizados. Sistemas como los de la gama Interpon D, desarrollados para aplicaciones arquitectónicas y de exterior, están libres de disolventes y no contienen compuestos orgánicos volátiles. La ausencia de COV contribuye a reducir el impacto ambiental del proceso de pintado y a mejorar las condiciones de trabajo, convirtiendo estas soluciones en una alternativa especialmente sostenible sin comprometer las prestaciones, la durabilidad ni la calidad estética”.